jueves, 30 de julio de 2015

De nuestras primeras horas de consciencia

Mientras tu padre pela kiwi a las 12:26 am, hace unos minutos tras leer improvisadamente una lista de aquellas cosas que debemos hacer en el primer trimestre de embarazo... decidimos que escribiera (yo, tu madre) un blog.

Hace ya unas semanas que te hiciste presente fuerte y sonante causándome fuertes nauseas (que tu papá, para no quedarse atrás, ahora ya siente).

Debes saber que una noche antes de enterarnos oficialmente de tu llegada decidimos romper al cochinón y nos fuimos a comer tacos al pastor y pancito (agradécenos... no tendrás cara ni de pan ni de taco). Si, estas dos personas somos tus padres... acostúmbrate... no seremos tus abuelos, ni tus tíos que en general son más estructurados... digamos que nuestra estructura es diferente. (Tu papá está hablando solo.. haciendo su lista de pendientes y yendo por más kiwi).

Pues bien, tu papá tiene un dilema porque no podrá ir a ver a Jeans (porque obvio nuestras prioridades están cambiando... creo)... Y yo estoy sorprendida porque entre el Kiwi y estarte escribiendo se me han ido las nauseas, que han sido la indicación más clara de que has llegado para quedarte.

Hasta el momento hemos decidido no avisarle a tantas personas los primeros en enterarse son los tíos (Silvia, Gaby y Germán), la tía Chapis que tenía también una noticia... tendrás con quien jugar. Yu que anunció tu llegada desde hace como un mes (debió haber apostado), Estef que casi muere, pero también aseguraba que venías... El Bro (¿también le dirás tío?) y nuestros respectivos psicos (si querid@ la terapia ha sido quien nos unió a tu padre y a mi... y dudo mucho que te salves de ella).

Estamos decidiendo cómo avisarle a tus abuelos... así la historia, no te vamos a mentir que tenemos todo resuelto y que nos preparamos con meses de antelación para tu llegada, lo que si es un hecho... es que son pocas horas de que sabemos de manera más segura de tu existencia y has venido a cambiar ya nuestro mundo, lloramos (más) por todo, estamos entre emocionados, felices y por qué no? también un tanto asustados.

Lo que debes tener claro es que desde antes de saber que venías... de alguna manera... ya te estábamos esperando.

P.D. Tu papá acaba de perder un dedo con el Kiwi (haber si lo convencemos de que también escriba).


No hay comentarios:

Publicar un comentario